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Ocho mitos sobre los trastornos alimentarios que necesitas dejar de creer

Existe mucha información errónea en torno a los trastornos de conducta alimentaria (TCA), la cual ocasiona dificultades en la detección de tales problemáticas. Por ejemplo, la mayoría de las películas retrata a los pacientes con desórdenes alimentarios de una sola forma: mujeres jóvenes, blancas y en delgadez extrema. De esta manera, se genera una imagen falsa que dificulta la detección de tal enfermedad en personas que no se parecen a los estándares erradamente establecidos por la industria del cine.


Así como el ejemplo mencionado anteriormente, la Dra. Margo Maine (psicóloga y experta en trastornos alimentarios), nos menciona ocho mitos sobre los TCA que es necesario dejar de lado para siempre:

  1. Los desórdenes alimentarios solo afectan a mujeres.

Aunque los trastornos alimentarios son más comunes en las mujeres, los hombres también los padecen. Por lo tanto, la creencia de que son un problema "femenino" puede impedir que los hombres con esta enfermedad busquen tratamiento. Incluso puede evitar que los médicos noten un TCA en pacientes masculinos.

Tal como lo menciona la Dra. Maine, a menudo, el personal médico atiende a un hombre que tiene severos problemas alimentarios y nos los identifica. "Somos tan tolerantes con los hombres explotando sus cuerpos que muchos médicos no responden en absoluto a los que vienen con pérdida de peso o rutinas de ejercicio excesivas". Añadió que a veces los síntomas pueden ser diferentes en los hombres, pues puede que no quieran perder peso, pero están obsesionados con aparecer más musculosos o esculpidos.

2. Los desórdenes alimentarios solo afectan a los adolescentes.

En las películas, los personajes con TCA son casi siempre adolescentes; en la vida real, se observan en un espectro de edad mucho más amplio. "Este conjunto de enfermedades afecta a personas de todas las edades, desde muy, muy jóvenes hasta personas de la tercera edad", dijo Maine, quien agregó que se encuentran en niños de hasta 8 años.

El punto más importante es que los TCA no se discriminan por sexo o edad, ni nada por el estilo. "Afectan a ambos sexos y todas las sexualidades, a todas las etnias, a todas las culturas, a todos los grupos socioeconómicos prácticamente en todo el mundo", dijo Maine. "No hay nadie que sea inmune a un trastorno alimentario y eso es lo primero de lo que tenemos que hablar".


3. Los desórdenes alimentarios no son un problema tan grave.


Algunos síntomas característicos de TCA, como la obsesión por el peso, pueden parecer superficiales; pero, en realidad, pueden tener efectos graves en todos los sistemas orgánicos del cuerpo. Comer muy pocas calorías, puede aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca. Hacer uso de conductas purgativas puede alterar el equilibrio electrolítico del cuerpo, aumentando también el riesgo de insuficiencia cardíaca. Los TCA pueden causar problemas gastrointestinales como estreñimiento, bloqueo de intestinos y rotura de estómago o esófago. Además, pueden conducir a la pérdida ósea, hipotermia, insuficiencia renal y otras afecciones.

En realidad, los trastornos alimentarios tienen la tasa de mortalidad más alta de cualquier enfermedad mental; en parte porque algunas de estas complicaciones físicas pueden ser fatales, pero también porque algunos pacientes con TCA se quitan la vida. Incluso si un paciente con TCA no experimenta las consecuencias físicas más graves, todavía se enfrenta a problemas emocionales y una calidad de vida deteriorada.


4. Los trastornos alimentarios tienen una sola causa.


"Creo que la mayoría de las personas no comprende las complejas bases psicológicas de un TCA", dijo Maine. "Realmente piensan que solo se trata de comer y querer mantener su cuerpo de cierta manera, cuando en realidad son condiciones psicológicas realmente complicadas".

Hay muchos factores que pueden contribuir al desarrollo de un TCA, que incluyen antecedentes familiares de TCA u otras enfermedades mentales, ciertos rasgos de personalidad y un historial de trauma sexual, emocional o físico. Las experiencias de vida (por ejemplo, crecer en una familia obsesionada con la dieta) también pueden ser un factor.


5. La anorexia y la bulimia son los únicos trastornos alimentarios “graves”.


La anorexia y la bulimia son los TCA más conocidos, pero eso no los hace más serios que otros tipos. Desórdenes alimentarios como el trastorno por atracón o los trastornos de conducta alimentaria no especificados pueden provocar también complicaciones potencialmente mortales.


6. Se puede saber si una persona tiene un TCA por la apariencia que tiene.


No todas las personas con un TCA parecen demacradas. Las personas con un peso normal y sobrepeso también pueden tener desórdenes alimentarios graves. La idea de que solo las personas peligrosamente delgadas son “lo suficientemente enfermas" para justificar una preocupación o tratamiento, ignora el sufrimiento real de los pacientes con trastornos alimentarios que no presentan tal apariencia.


7. No hay nada que puedas hacer para ayudar a un ser querido con un TCA.


Un ser querido con un TCA puede ser resistente al tratamiento o incluso negar que lo necesite. No lo tomes como una invitación para dejar el tema; los amigos, los cónyuges, los padres y las familias deben alentar continuamente a sus seres queridos con desórdenes alimentarios para que obtengan al menos una evaluación por parte de un profesional.

Lo más importante es acercarse a esa persona de una manera muy amable y amorosa, y no de manera crítica. Es mejor evitar los comentarios sobre la pérdida de peso u otros síntomas del trastorno; en cambio, trata de enmarcar tu preocupación sobre los cambios en su estado de ánimo o en las funciones diarias. Podrías decir: "Estoy preocupado por ti porque ya no me envías mensajes de texto” o "Estoy preocupado por ti porque no pasas el rato con nuestros amigos tanto como solías.”


8. Las personas con TCA nunca se recuperan al 100%

El tratamiento puede llevar tiempo e implicar múltiples enfoques, pero es posible la recuperación. Para lograrlo se requiere un asesoramiento nutricional, psicoterapia y atención médica; además se debe llevar un seguimiento o monitoreo continuo con tales profesionales. Tal como menciona la Dra. Maine “He estado en el campo el tiempo suficiente para que mis colegas y yo a menudo tratemos a las personas que mejoran un 100%. No significa que uno pueda olvidarse completamente de haber tenido un TCA, pero la gente puede mejorar completamente. Hay una gran esperanza.”


María Linares


Photo by MART PRODUCTION

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