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Evitando lo inevitable


Foto de Ondra Wiener en Pexels


¿Te ha pasado que, ante un examen muy complicado, te gustaría poder evitar el tener que hacerlo? ¿Lo has hecho? ¿Has evitado pasar por algo amenazante, ingeniándotelas para escapar de la situación? ¿Cuál ha sido el resultado? En realidad, es muy común que esto suceda; mucha gente evita pasar por situaciones que están fuera de su zona de confort, buscando un atajo para huir de esos “problemas”. En la mayoría de las veces, se dan cuenta que eso que evitaban era inevitable; por lo que, entre más huían más cerca lo tenían de sus vidas.


Lo mismo puede suceder con las emociones; es común que muchos tiendan a evitar experimentar emociones desagradables, haciendo lo necesario para escapar de sentir.

Sí, las personas suelen evitar sentir tristeza, enojo o miedo, tratando de negar eso que les sucede. ¿Reconoces alguna situación en la que esto te haya pasado? ¿Cuál fue tu forma de huir de esas emociones? Probablemente entre más huías más te dabas cuenta que de esa emoción en tu ser, pues en realidad es inevitable sentir.


Pero, ¿qué sucede cuando alguien quiere hacer de lo inevitable algo evitable? Entonces empleará todas sus fuerzas para controlar eso que quiere evitar. Por ejemplo, un hombre que no quiere que los demás piensen que es vulnerable, hará todo lo posible para no llorar; porque pensará que eso es signo de debilidad. Por lo tanto, buscará no sentir tristeza enfocándose en algo que sí pueda controlar y que lo distraerá.


Semejante situación sucede con las personas con un trastorno en la conducta alimentaria. Para evitar sentir emociones desagradables, buscan enfocarse en la comida y el cuerpo, lo cual sí pueden controlar: “si no puedo controlar lo que siento o lo que me pasa, por lo menos puedo controlar mi cuerpo y en eso me enfoco”. De esta forma logran distraerse de emociones de tristeza, dolor, ansiedad, etc. Lamentablemente, la emoción siempre regresa y en ocasiones hasta con más fuerza.


Me gustaría ejemplificar lo que te mencione anteriormente de forma más concreta. Las personas con bulimia se encuentran en constante control sobre su cuerpo; sin embargo, ante una situación o pensamiento que causa emociones intensas, surge un descontrol al comer con tal de distraerse de tales emociones. Después sentirán culpabilidad de esa falta de control y surgirá la necesidad de deshacerse de las calorías de sobra. Por tanto, se observa de nuevo una evitación de sentir culpa. Es así como se emplean mecanismos de regulación emocional poco eficaces, los cuales se basan en evitar las sensaciones no agradables.


Ante esto que te he mencionado, te invito a reflexionar sobre la forma en la que tú manejas tus emociones. ¿Las identificas? ¿Eres capaz de nombrarlas? ¿Sabes qué hacer con ellas? Si consideras que evitas sentir frecuentemente, tal vez sería un buen momento de buscar ayuda. Recuerda que siempre será útil recibir apoyo para conocer tus emociones y sobre la forma en que puedes usarlas a tu favor.

María Linares


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