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Evaluando nuestra maternidad

Quizás este artículo será muy diferente, pues el fin de semana estuvimos en un Congreso de Psicología en Puebla y me traje muchas reflexiones, pero en especial hay una que me gustaría compartir en este espacio.

 

La maternidad no es cosa fácil y nadie nos enseña. Algunas mamás lo son por que lo soñaron, para otras fue una sorpresa de la vida y seguramente hay quienes lo son, a pesar de ser algo que no querían. Lo cierto es que es un suceso que nos cambia por completo. Impacta en la manera en que enfrentamos el mundo y nuestra rutina. Sufrimos cambios en el cuerpo y también a nivel neuropsicológico. Se activan miedos y valoramos otras cosas.

 

Finalmente llega ese día, cuando nos volvemos mamás por primera vez y como es de esperarse, no vienen con manual, así que echamos mano de la intuición y seguramente de las cosas que aprendimos al ver a nuestros papás ejercer su paternidad con nosotros. Pero, ¿Realmente esta es la mejor y única manera de ejercer este rol?  Nunca seremos papás ni mamás perfectos. De hecho, no se trata de eso, pero si de ser una mejor versión. Así que aquí te dejo algunas maneras que nos pueden ayudar a hacerlo diferente.

 

El trabajo personal. Nos ayuda a conocer parte de nosotros que no conocíamos, a trabajar heridas de la infancia para no repetirlas cuando ejerzamos la maternidad. Se trabajan los miedos y también nos enseñan a tener un mejor manejo emocional, lo que nos permitirá estar más disponibles para ellos. Incluso a ver las cosas desde otra perspectiva.

 

¿Qué tanto cuestionamos y somos críticos? Cuantos no ejercemos la paternidad “como vaya saliendo” y no cuestionamos la manera en que estamos ejerciendo este rol. El problema de esto es que cada uno de nuestros hijos tiene necesidades distintas (incluso aunque sean gemelos o cuates), además, el contexto en el que se desarrollan está en constante cambio y requiere que nosotros como papás también vayamos ajustando y adaptando. Alguna vez te has cuestionado ¿qué necesita cada uno de tus hijos? ¿si la manera en la que lo estás haciendo realmente brinda lo que ellos necesitan? ¿En qué puedes mejorar? ¿qué tanto estás dispuesta a deconstruir algunas de las ideas aprendidas que te limitan en tu maternidad?

 

Estudiar/leer. En esta época, donde la información está por todos lados y donde accesar a ella es más fácil (aunque también hay que aprender a discriminar) es importante seguir aprendiendo. Esto nos permite, por ejemplo, aprender de las etapas que nuestros hijos están pasando, entender el contexto al que se están enfrentando, por que sin duda es muy diferente a lo que nosotros enfrentamos. También nos permite desarrollar nuevas habilidades y así, generar estrategias así que sí… Hay que aprender y estudiar para ser mamás.

 

Alguna vez le has preguntado a tus hijos ¿cómo lo estás haciendo cómo mamá o papá? ¿Qué necesitan de ti? ¿Cómo puedes mejorar? Abrir este canal de comunicación podría ser un buen camino para mejorar la manera en la que ejerces.



Elaborado por Tania Rodríguez



Foto de Andrea Piacquadio

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