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Alto ¡Dejemos de hablar del cuerpo de los demás!

“¡Ay, pero cómo has enflacado, que bonita te ves!”


“¡Pero como has engordado, tengo una nutrióloga buenísima!”


“Me siento gordísima, me urge ponerme a dieta para las vacaciones”



¿Te suenan este tipo de frases?


Quizás has sido tú quien las ha dicho o quizás también las has recibido. Es tan común que por momentos parecería no tener ningún impacto, pero vale la pena hacer una pausa para entender las repercusiones que generan este tipo de comentarios y por qué hay que dejar de hacerlos sobre todo como mamás y papás.


Si nadie nace odiando su cuerpo, ¿a qué crees que se debe que el 95% de las mujeres tenemos insatisfacción corporal? Si bien esta respuesta es multifactorial, no podemos dejar de ver que a los 6 años, las niñas empiezan a expresar preocupaciones sobre su propio peso o forma (Smolak, L. 2011), que la crítica negativa por parte de la mamá es un predictor para la insatisfacción corporal en el grupo de jóvenes (18 - 23) y la crítica negativa por parte del papá en el grupo más grande (24 – 28) (Biolcati, R. 2020) y que la insatisfacción corporal también está asociada con atracones, conductas alimentarias de riesgo, conductas compensatorias, depresión, ansiedad, aislamiento y claramente como un detonante del ciclo de las dietas. Además, nuestra opinión y comentarios son uno de los factores (sociocultural) que impactan en lo que nuestros hijos van a ir construyendo e identificando, como su imagen corporal (percepción, pensamientos, emociones y conducta). No podemos juzgar la salud de nadie sólo por ver su apariencia física.

Algo podemos hacer como papás y mamás.


¿Qué pasaría si empezamos a enfocarnos en todo lo que nos permite hacer nuestro cuerpo, en vez de sólo criticarlo porque no luce como nos gustaría?


¿Qué pasaría si dejamos de opinar del cuerpo de los demás?


Elaborado por: Tania Rodríguez




Photo by Gustavo Fring

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