Imagina que te encuentras en un río muy fuerte que te está arrastrando directamente a una cascada y, para evitar caerte, comienzas a nadar contracorriente lo más rápido que puedes. Al principio parece que avanzas, pero llega un momento en que te cansas y retrocedes ese poco que habías avanzado. Cuanto más lo intentas, más te das cuenta de la ayuda que necesitas para salir. Aunque parezca de película, lo mismo sucede con las personas que quieren recuperarse de un TCA. Estas se