top of page

Soltando lo que no me corresponde

La persona que somos hoy tuvo un pasado: experiencias que jugaron un papel clave en la formación de nuestra personalidad y razones que dieron forma a quien somos. Lo que hemos vivido dice mucho sobre cómo actuamos, que, de forma inconsciente, influye en los problemas constantes que se nos presentan en la vida. Tal vez cargas con un recuerdo desagradable de tu infancia y este se refleje en la manera en que confías o desconfías de los demás. Cada etapa de nuestra vida tiene un motivo; en ocasiones debemos enfrentar los mismos obstáculos una y otra vez para entender su propósito, para aprender de ellos y descubrir su mensaje escondido. Pero ¿cómo podemos identificar esa razón sin siquiera saber el origen?


Creemos que solo podremos afrontar nuestros problemas cuando logremos identificarlos, pero la verdad es que nuestro cuerpo nos avisa que algo no está bien mucho antes de que podamos descifrarlo. Sin darnos cuenta, nuestro estado de ánimo comienza a cambiar con frecuencia; nos sentimos más agotados de lo habitual e incluso reaccionamos con irritabilidad ante situaciones cotidianas. La mayoría de las veces tardamos en analizar estas señales, pues creemos que solo estamos “cansados” y que pronto se nos pasará. Sin embargo, con el tiempo notamos que la fatiga no desaparece aun después de reposar. Es en ese momento cuando debemos detenernos y escuchar a nuestro cuerpo: ¿qué está intentando decirme? Presta atención a lo que ha ocurrido en tu vida y comienza a identificar el origen de este estrés; no te frustres si no lo descubres de inmediato, es un proceso que requiere de tiempo y observación. Solo considera que la raíz de esta situación puede estar relacionada con asuntos que dejaste sin resolver o que evadiste y que, mientras más los postergues, más intensos se volverán.


Escuchar a nuestro cuerpo no solo nos permite comprender lo que sucede dentro de nosotros, sino que también nos ayuda a identificar aquello que seguimos sosteniendo que ya no necesitamos en nuestra vida. Imagina que tienes una relación basada en la confianza y la compañía, pero que con el paso del tiempo deja de generar la misma conexión. Comienzas a notarte irritable después de convivir y tu energía se consume con mayor rapidez. Dudas entre luchar por la relación o dejarla ir, sin saber qué decisión tomar. A menudo nos encontramos en situaciones similares, y muchas veces, creemos que soltar equivale a perder. La clave para saber cuándo es momento de dejar ir está en reconocer si la relación comienza a causar más daño que bienestar. Es común querer quedarnos por el tiempo invertido o la idea de que aún hay algo por salvar, pero recuerda que no podemos ayudar a los demás sin primero cuidarnos a nosotros.


El proceso para soltar no es algo fácil, pero con la idea correcta podrás comenzar a identificar aquello que ya no tiene un rol en tu vida. Con los siguientes consejos lograrás reconocer las señales y distinguir si una situación aún merece tu energía o si es momento de dejarla ir.  

 

1.    Los patrones en tu vida y cuerpo:  

En nuestro día a día no solemos prestar atención a los síntomas físicos; más bien, intentamos percibir los cambios emocionales. Para comprender qué nos sucede, primero es necesario observar cómo reaccionamos ante nuestra rutina e identificar qué ha cambiado en ella. Pregúntate: "¿Desde cuándo me siento así?". Esto te ayudará a detectar un patrón que permita identificar el problema y reconocer con mayor claridad si es momento de hacer un cambio.

 

2.    Analiza la situación sin filtro:

A menudo intentamos justificar aquello que queremos mantener en nuestra vida, aun sabiendo que nos hace daño. Permítete pensar con frialdad en lo que está ocurriendo, sin buscar excusas ni formas de defenderlo; así, evitarás recurrir a frases como “no es para tanto” o “tal vez estoy exagerando”. Este ejercicio te permitirá identificar si se trata de un error o de una acción constante que te lastima sin que lo notes, haciéndola finalmente visible.

 

3.    Elegir a favor de tu bienestar:

La duda existe entre quedarse o dejar ir un escenario, pero antes de tomar una decisión, observa el efecto que tiene en tu vida. ¿Te sientes constantemente agotado o desmotivado para crecer? Quizá creas que debes seguir dedicándole el mismo tiempo, pero ¿realmente lo disfrutas o simplemente lo haces por la costumbre? Plantearte estas preguntas te ayudará a reflexionar si este escenario sigue teniendo algún beneficio real en tu vida.

 

4.    Aceptarlo y dejarlo ir: 

Uno de los primeros sentimientos que puede aparecer al tomar una decisión difícil es la culpa, ya que dudarás si tomaste la elección correcta o no. Sin embargo, recuerda las razones que te llevaron a hacerlo. Respetar esa decisión es importante, porque tuvo un motivo para permitirte sanar y crecer. Al principio no será fácil, pero a medida que pase el tiempo, comprenderás que tomaste esa decisión pensando en ti y tu bienestar.

 

Para poder aplicar estos consejos, es necesario reconocer tu capacidad para analizar lo que ocurre en tu vida. Si no te permites sentir y comprender lo que atraviesas, difícilmente podrás identificar si algo debe quedarse o cambiar. Elegirte es una decisión personal, que no siempre será la más fácil de tomar, pero que abre espacio a una vida más ligera y consciente. Recuerda que cuidarte es el primer acto para crear un cambio. ¿Qué estás sosteniendo hoy que ya no necesita permanecer en tu vida?


Elaborado por: Jessica Toulet Lang.

Estudiante de 3ero de prepa;

futura neuropsicóloga. Apasionada del cerebro y los comportamientos humanos.


Referencias:



Foto de Andre Moura
Foto de Andre Moura

Comentarios


2025 Centro de Especialidades Psicológicas NEANDI

Av. Insurgentes Sur 619, Nápoles, CDMX

Tel: (55)2729-6902

bottom of page