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¿Mi enfoque con la alimentación sigue siendo un enfoque de dieta?

Es común escuchar por todos lados de variantes de dietas, dietas disfrazadas de estilos de vida saludable, incluso hay quienes afirman que somos lo que comemos. Este contexto no nos permite ni siquiera cuestionarnos si vivir así realmente es lo que nos lleva al bienestar del que tanto se habla, pues lo común es estar a dieta toda la vida, restringiendo alimentos, sintiendo culpa cuando comemos, inconformidad con nuestro cuerpo y muchas afirmaciones disfrazadas de “saludable”. Pero, ¿Cómo se vería en la práctica vivir sin la mentalidad de dieta?


Si estás en ese momento en el que realmente quieres dejar de hacer dieta o tu hija dice que no está haciendo una, termina de leer esto, seguro te ayudará a identificar qué tanto tus decisiones están influenciadas por pensamientos de dieta o no. Es importante mencionar que hay acciones muy evidentes que nos hablan de una dieta, hay otras que no lo son tanto y vale la pena tenerlas presentes.


Pensamiento de dieta


Muy evidentes son:

  • Comer en función al número de calorías

  • Pesar/medir la comida

  • Eliminar algún grupo de alimento porque creo que engorda

  • Dejar de comer, aunque sigas con hambre


No tan evidentes:

  • Comer algo que te gusta mucho porque “te lo mereces” o viceversa

  • Sentir culpa cuando comes algún alimento prohibido

  • Evaluar cómo estuvo mi día en función a la manera en la que comí

  • Seleccionar los alimentos en función a lo que el mundo dice que es “saludable”

  • No comer a pesar de tener hambre porque no es el horario

  • Entre semana como muy bien pero el fin de semana me doy permiso

  • No como en función a si tengo hambre, sino en función a la hora (si me toca o no comer)


Pero ¿cómo se vería la selección de mi comida sin la mentalidad de dieta?


  • Como si tengo hambre

  • Selecciono mis alimentos de acuerdo a lo que se me antoja

  • Lo que elijo para comer me gusta mucho

  • Paro de comer cuando me siento satisfecho

  • Comer no me genera culpa

  • No hay alimentos prohibidos


Poder tener una comunicación abierta con tus hijos y entender las razones de fondo por las que ellos están cambiando su manera de comer es de suma importancia para que puedas orientarlos y llevarlos a construir una mejor relación con la comida sin olvidar que tú también eres el ejemplo y por lo tanto es importante que evalúes en donde estás tú en esta relación.


Elaborado por Tania Rodríguez.


Photo by Lisa Fotios

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