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EL DIARIO DE SOFÍA: ¿Adiós o hasta luego?




Querido diario


Sé que he estado muy distante, te extraño.


Últimamente han habido muchos compromisos laborales y sociales, a fin de cuentas, estamos regresando a la "normalidad" sea lo que signifique.


Sin embargo, regreso y no siento ser la misma. Después de una pandemia, de perder a seres queridos, de casarme, de reconciliarme con mi maternidad, lo normal para mí ha cambiado.


A veces creo que se piensa a la recuperación o a la felicidad como un fin, cuando realmente es un medio para lograr otras cosas.


En mi vida he idealizado la recuperación, la felicidad, el matrimonio, la maternidad, la escuela, el trabajo. Básicamente todo.


Hoy estoy intentando soltar de a poco cada ideal, pero lo reconozco, es una tarea difícil. Tampoco quiero engancharme con la idea de que soltar ideales me hará una persona plena, sería entrar en otro ideal. El proceso no termina, como tampoco lo hace la vida.


No se trata de tener un año en tratamiento y no volver nunca más a terapia. La vida la pienso ahora como una enredadera. Con varios caminos, con varias vertientes. Las decisiones que tomamos son las que nos hacen ir por un camino o por otro. Y no tienen fin, crecen, se cruzan con otras ramas, se desvían, unas tienen espinas, otras flores.


Hoy estoy intentando encontrar la felicidad en las cosas reales, cómo un café viendo la lluvia, el abrazo de mi esposo cuando dormimos, ver a mi hija sonreír o saliendo del primer año de primaria.


El tiempo pasa, a veces muy lento, pero cuando vemos en retrospectiva, por el retrovisor, el tiempo no perdona.


Me he perdido castigándome en el pasado, me he perdido intentando controlar el futuro. Me he desconectado del presente, ya no quiero perderme la emoción de los momentos de cada día. Cuando mi hija está feliz, cuando le quitan los dientes y cuando se gradúa del primer año.


No quiero perderme el día a día en la oficina, al final, cada día marcará en dónde estaré en 5 años o en una semana.


Hoy recuerdo disfrutar a mi esposo, sus abrazos, sus pláticas, sus sonrisas.


Aquí estaré, no me perderé, siempre pondré mi mano sobre la mano de alguna compañera que lo necesite, así como ellas pondrán la suya a lado de la mía, porque juntas sí podemos.


Esto no es una despedida, tampoco sé si es un hasta luego. Esto es un escrito que me permite decir "sólo por hoy".




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