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¿Es ARFID o solo es "muy selectivo para comer"? Lo que toda familia debería saber

hace 1 día
3 min de lectura

"Siempre ha sido muy mañoso para comer." "Si tuviera suficiente hambre, comería." "Ya se le va a pasar con la edad."


Estas frases son comunes cuando un niño, adolescente o incluso un adulto tiene una alimentación muy limitada. Sin embargo, en algunos casos, detrás de esa aparente "selectividad" puede existir un trastorno de la conducta alimentaria poco conocido: el ARFID (Trastorno por Evitación o Restricción de la Ingesta de Alimentos).


¿Qué es el ARFID?


El ARFID es un trastorno de la conducta alimentaria en el que la persona evita o restringe ciertos alimentos, pero no porque quiera bajar de peso o cambiar su cuerpo.


Las razones pueden ser muy diferentes:

  • Sensibilidad intensa a ciertas texturas, sabores u olores.

  • Miedo a atragantarse o vomitar.

  • Experiencias negativas relacionadas con la comida.

  • Poco interés por comer.


A diferencia de otros trastornos alimentarios, el problema no está relacionado con la imagen corporal, sino con la experiencia que representa comer para la persona.


¿No será simplemente que es "quisquilloso" para comer?


La selectividad alimentaria es relativamente frecuente durante la infancia y, en la mayoría de los casos, disminuye conforme los niños crecen y amplían poco a poco la variedad de alimentos que aceptan.


Con el ARFID ocurre algo distinto: la restricción suele mantenerse o incluso aumentar con el tiempo, afectando la nutrición, el crecimiento, la salud física y la vida social de quien lo presenta.


Señales que merecen atención


Aunque cada caso es diferente, algunas señales de alerta son:

  • La lista de alimentos aceptados es muy reducida.

  • Existe ansiedad, miedo o rechazo intenso hacia ciertos alimentos.

  • La alimentación comienza a afectar el crecimiento, la nutrición o la salud (no en todos los casos).

  • Comer fuera de casa genera mucho estrés.

  • La restricción persiste durante años en lugar de disminuir.


Mitos que pueden retrasar el diagnóstico


Uno de los principales problemas del ARFID es que suele minimizarse.


Es común escuchar frases como:

  • "Es un capricho."

  • "Solo es mañoso."

  • "Si quisiera, comería."

  • "Ya se le pasará."


Estas creencias pueden hacer que la persona tarde años en recibir ayuda. El ARFID es un trastorno reconocido que genera un malestar real y requiere atención especializada; no se resuelve con presión, castigos o fuerza de voluntad.


¿Qué pueden hacer las familias?


Si sospechas que alguien cercano podría tener ARFID, lo más importante es evitar la culpa y la presión.


Algunas recomendaciones son:


  • Tomar en serio las señales.

  • Evitar obligar a comer o utilizar castigos.

  • Crear un ambiente tranquilo durante las comidas.

  • Buscar una evaluación con profesionales especializados en trastornos de la conducta alimentaria.

  • Comprender que la recuperación suele requerir un trabajo interdisciplinario y un acompañamiento gradual.


Buscar ayuda hace la diferencia


Detectar el ARFID de forma temprana puede prevenir complicaciones nutricionales, emocionales y sociales.


Si la alimentación está limitando la salud, el crecimiento o la calidad de vida de una persona, no se trata de "esperar a que se le pase". Buscar apoyo especializado puede marcar una diferencia importante en su bienestar y en el de toda la familia.


Elaborado por:

Mtra. Nicte-Ha Barra. Licenciada en Psicología, licenciada en Teología y maestra en Psicoterapia Psicoanalítica Individual. Es especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria, miembro de la International Association of Eating Disorders Professionals Foundation (iaedp) y forma parte del equipo clínico de Neandi.

Mtra. Tania Hidalgo. Licenciada en Nutrición y maestra en Nutrición Deportiva. Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria, cuenta con más de 15 años de experiencia clínica y forma parte del equipo multidisciplinario de Neandi.

Mtro. José Juan. Licenciado en Psicología y maestro en Terapia Breve Estratégica. Cuenta con más de diez años de experiencia en psicoterapia individual, de pareja y familiar, así como en intervención en crisis, y forma parte del equipo clínico de Neandi.


Foto de Anastasia Shuraeva
Foto de Anastasia Shuraeva


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