En los últimos años, hablar de salud mental se ha vuelto mucho más común. Escuchamos con frecuencia frases como “deberías ir a terapia”, “cuida tu bienestar emocional” o “prioriza tu salud mental”. Y, en muchos espacios, estas recomendaciones se dicen con naturalidad, casi como si fueran accesibles para cualquier persona. Pero hay una pregunta incómoda que pocas veces se hace: ¿Quién realmente puede hacerlo? Porque, aunque cada vez se habla más de salud mental, acceder a aten